La cadena de frío en clínicas veterinarias es un proceso esencial para garantizar la efectividad de vacunas, biológicos, medicamentos refrigerados y muestras diagnósticas. Cuando esta cadena se rompe, las consecuencias pueden ser graves: pérdida económica, riesgo sanitario para los animales y posibles sanciones por parte de las autoridades regulatorias. Por eso, las veterinarias deben implementar sistemas confiables que aseguren una conservación constante y estable.
¿Por qué es tan importante la cadena de frío en clínicas veterinarias?
Los biológicos y medicamentos de uso veterinario dependen de rangos estrictos de temperatura —generalmente entre 2°C y 8°C— para mantener su efectividad. Una exposición al calor, incluso durante minutos, puede alterar sus propiedades y volverlos inservibles. Por esta razón, contar con equipos adecuados como neveras de icopor, gel packs y termómetros digitales es fundamental para garantizar la seguridad del paciente animal.
Principales riesgos cuando se rompe la cadena de frío
- Pérdida total del producto: Vacunas o medicamentos que no pueden ser reutilizados.
- Ineficacia en tratamientos: Disminuye la protección o respuesta terapéutica.
- Riesgos sanitarios: Incremento en la propagación de enfermedades prevenibles.
- Costos adicionales: Reposición de inventario y afectación financiera para la clínica.
Cómo evitar pérdidas y proteger los biológicos
- Utilizar neveras de icopor de alta densidad, ideales para traslados, visitas domiciliarias o emergencias.
- Mantener registros continuos de temperatura con termómetros calibrados.
- Realizar pruebas periódicas de conservación para verificar tiempos reales de enfriamiento.
- Capacitar al personal en manipulación, almacenamiento y transporte de productos refrigerados.
- Usar gel packs previamente congelados, evitando el uso de hielo que puede generar fluctuaciones.
La correcta gestión de la cadena de frío en clínicas veterinarias es clave para garantizar tratamientos seguros y efectivos. Con el uso de neveras de icopor adecuadas y buenas prácticas de conservación, las clínicas pueden reducir riesgos, proteger su inventario y asegurar la salud de sus pacientes.
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