En un contexto donde la sostenibilidad es cada vez más relevante, la logística de la cadena de frío enfrenta nuevos retos. Uno de los elementos más cuestionados es el Gel refrigerante, un insumo clave para conservar la temperatura en envíos de productos sensibles.
¿Es realmente sostenible? ¿Se puede usar de forma responsable? Separar los mitos de las realidades es fundamental para tomar mejores decisiones.
Mitos comunes sobre el gel refrigerante
Uno de los mitos más extendidos es que el Gel refrigerante es altamente contaminante y de un solo uso. Esta percepción surge, en muchos casos, por el desconocimiento sobre su composición y ciclo de vida.
Otro mito frecuente es que el gel refrigerante genera más residuos que otros métodos de refrigeración, cuando en realidad puede ser una alternativa más eficiente frente a sistemas eléctricos o al uso excesivo de hielo convencional.
Realidades del gel refrigerante en la cadena de frío
La realidad es que el Gel refrigerante, cuando es de buena calidad, está diseñado para ser reutilizable en múltiples ciclos. Esto reduce el consumo de recursos y minimiza residuos.
Además, su capacidad de liberar frío de manera gradual permite mantener temperaturas estables por más tiempo, evitando pérdidas de producto que también tienen un alto impacto ambiental.
En comparación con sistemas de refrigeración activa, el Gel refrigerante no consume energía eléctrica durante el transporte, lo que disminuye la huella de carbono asociada a los envíos.
Buenas prácticas para un uso más sostenible
Para que el Gel refrigerante sea realmente una solución alineada con la sostenibilidad, es clave aplicar buenas prácticas como:
- Reutilizar los geles siempre que sea posible.
- Usarlos en combinación con neveras de icopor de alta eficiencia térmica.
- Calcular correctamente la cantidad necesaria para cada envío.
- Almacenar y manipular el gel siguiendo las recomendaciones del fabricante.
Estas acciones no solo reducen el impacto ambiental, sino que también optimizan costos operativos.
El equilibrio entre eficiencia y sostenibilidad
El Gel refrigerante no es el problema; el problema es su uso inadecuado. Integrado dentro de una estrategia bien diseñada de cadena de frío, se convierte en una herramienta eficiente, segura y compatible con objetivos de sostenibilidad.
Hablar de Gel refrigerante y sostenibilidad no es una contradicción. Cuando se usa de forma consciente, reutilizable y combinada con empaques térmicos adecuados, el gel refrigerante aporta valor ambiental, operativo y económico, demostrando que la eficiencia logística también puede ser responsable.
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